El término “nutrición” se ha devaluado tanto con el tiempo que a día de hoy suele asociarse su significado con el de otra temida palabra: dieta. Relacionado también en el imaginario colectivo con el consumo de frutas y verduras y con poder presumir de un cuerpo esbelto durante el verano, muchos creen todavía que una buena nutrición se limita a vigilar durante algunos meses la cesta de la compra y echar un poco menos de sal en la olla de vez en cuando. No obstante, y con ocasión del Día Mundial de la Nutrición que se celebra este lunes, una conocida experta de la ciudad ha resumido algunas de las claves que pueden ayudarte a decir adiós a las dietas y mejorar, de paso, tu salud física y mental.

Esta profesional sostiene que los cambios que produce la alimentación en el cuerpo son lentos pero duraderos. Los resultados de esta transformación paulatina, por tanto, no se notarán de un día para otro, sino que será necesario que el usuario -debidamente asesorado por profesionales- preste atención al cambio de patrones que va incorporando en su alimentación y que, a la larga, tendrá como consecuencia una transformación física y mental que, al contrario de lo que sucede con las estrictas dietas esporádicas, perdurará en el tiempo. De esta forma, la dietista-nutricionista defiende que, en realidad, no se trata de vivir durante muchos años, sino de mejorar la calidad de vida actual -aunque en realidad adoptar unos buenos hábitos de vida es siempre un punto a favor para disfrutar de una vejez más apacible- y tratar la salud no sólo como una ausencia de enfermedad, sino como un estado de completo bienestar tanto físico como mental y social.

Aunque en la carrera universitaria de Nutrición Humana y Dietética se haya enseñado, por ejemplo, que la nutrición da comienzo en la boca con una serie de enzimas salivares, la experta defiende que en realidad la nutrición comienza antes de ingerir el alimento y que está relacionada con las señales que llegan al cerebro. La profesional reivindica ahora la importancia que la educación y el comportamiento diario tienen en cada individuo. Las dietas, por tanto, vienen marcadas por numerosos factores que van mucho más allá de la cantidad y tipo de alimentos que nos llevamos a la boca.

Este cambio de interpretación ha hecho que parte de los profesionales se centren ahora en impartir a sus clientes nociones sobre educación nutricional. En este tipo de consultas los expertos enseñan al cliente a comer, a interpretar como es debido las etiquetas de los alimentos y a realizar una lista de la compra que se adecue a sus necesidades particulares. El método citado pretende también que el usuario sea capaz de reconocer las señales que muestra nuestro cuerpo cuando tiene hambre y cuando ya se ha saciado. Se trata, en definitiva, de que el paciente se vuelva partícipe de su propio cambio y sea capaz de reconocer qué necesita su organismo.

Teniendo en cuenta los actuales índices de obesidad en Asturias -la cifra asciende al 25 por ciento, según la experta, una de las más altas de todo el país-, parece que los hábitos de vida actuales, pese a las numerosas dietas de moda que se comparten en redes sociales, no son los adecuados. La nutricionista citada destaca también lo paradójico de que, mientras parte del mundo sufre hambruna, los países desarrollados siguen escalando puestos en las listas de obesidad y sobrepeso. Por eso ella defiende el papel de la nutrición como algo fundamental en la vida diaria, algo que debería enseñarse desde la escuela y que va mucho más allá de la “operación bikini” de cara al verano y que, al contrario, se ha convertido ya en un problema serio de salud pública. La experta, ante esto, ha centrado su consulta dietética y nutricional no sólo en dietas de adelgazamiento, sino también en las patologías digestivas, sistema inmune y microbiótica intestinal, siguiendo las pautas de un estudio científico en marcha en el que la profesional participa junto a otros tres compañeros y que cuenta con el apoyo de la Universidad de Oviedo. Con esta investigación el equipo pretende dar respuesta a los elevados índices de obesidad en Asturias desde un punto de vista psicológico.

Barros Clínica de Nutrición

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